<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Letras Peregrinas &#187; Relatos</title>
	<atom:link href="http://www.letras-peregrinas.com/category/relatos/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.letras-peregrinas.com</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Tue, 16 Feb 2010 01:14:43 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.9.1</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>Juegos de palabras</title>
		<link>http://www.letras-peregrinas.com/69/juegos-de-palabras/</link>
		<comments>http://www.letras-peregrinas.com/69/juegos-de-palabras/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 21 Feb 2008 03:43:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Agatha</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[erótico]]></category>
		<category><![CDATA[juegos]]></category>
		<category><![CDATA[pareja]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.letras-peregrinas.com/69/juegos-de-palabras/</guid>
		<description><![CDATA[Entré a uno de los foros que visito de vez en cuando y me encontré con una propuesta interesante. Un miembro del foro ponía una foto que le resultara erótica y decía por qué le resultaba erótica. A mi se me ocurrió que podríamos jugar a inventarnos mini textos a partir de esas imágenes. Como [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Entré a uno de los foros que visito de vez en cuando y me encontré con una propuesta interesante. Un miembro del foro ponía una foto que le resultara erótica y decía por qué le resultaba erótica. A mi se me ocurrió que podríamos jugar a inventarnos mini textos a partir de esas imágenes. Como fui la que planteó el juego dejé el primer aporte, esto fue lo que salió.</p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.letras-peregrinas.com/wp-content/uploads/2008/02/esposas.jpg" border="0" alt="Esposas - Juego de palabras" hspace="10" vspace="10" /></p>
<p align="left"><span class="postbody"> </span></p>
<p><span style="font-style: italic">Te observo desnuda, maniatada, con los ojos vendados y las manos esposadas sobre tu cabeza, entregada por completo a mi capricho. Me excito. Pienso en lo que haré contigo. Te observo desde lejos y veo como tu cuerpo tiembla ligeramente, es su forma de responder ante la incertidumbre de no saber donde estoy.</span></p>
<p>Estoy sentado frente a ti, vestido aún, disfrutando del matiz aterciopelado de tu piel, deleitándome con la redondez de tus pechos pequeños y perfectos, de tu cadera llena y de tus muslos blancos. Estoy atado a tu cuerpo por lazos invisibles de placer, soy tu dueño y a la vez tu esclavo. Tú no lo percibes, pero tus ataduras no son para satisfacer mis deseos sino para liberar los tuyos.</p>
<p>Me levanto y sientes el sonido de mis pasos acercarse a ti, te estremeces y debo contenerme para no arrancarme la ropa y sentir tu piel junto a la mia, aún no es el momento. Debes desearme más, tanto como para que pierdas este juego. Las reglas son claras, el primero en no aguantar las ganas de sentir la piel del otro en la suya pierde. Me acerco y me alejo de ti rítmicamente, como si estuviera evaluándote desde lejos. Tu respiración cambia de ritmo, comienzas a impacientarte. Pronto comenzaré con mis travesuras y podré ver como se te eriza la piel.</p>
<p>Mi boca se acerca en un intento de beso pero no te toca, sientes mi aliento en tu cuello, en tu boca, en el nacimiento de tus pechos, en tu ombligo. Dejo a mi paso un rastro de escalofríos y sonrisas. Tomo una pluma y la deslizo por tus muslos, dejo que baje hasta tu entrepierna y luego que suba hasta tu ombligo. Dibujo con esa pluma pequeños círculos en tus hombros y la deslizo entre tus pechos, jugueteo con ellos acercándo la pluma a tus pezones sin llegar a ellos y noto como cada vez te excitas más, de tu boca escapa ya algún pequeño gemido. Verte disfrutar me embriaga.</p>
<p>Mientras más resista la tentación de sentirte en mi piel más lejos te haré llegar. Dejo que notes mi aliento en tu piel, estoy a diez centímetros de ti. Como si fuera un pincel uso la pluma para hacer dibujos sobre tu ombligo y debajo de él, donde empiezan tus muslos y noto como una descarga te recorre, el deseo se apodera poco a poco de tu ser.</p>
<p>Se que deseas perder, pero no dejarás que gane fácilmente. ¿Hasta cuando podrás aguantar sin bajar las manos?.</p>
<p align="left">
<p align="left"><em>© Agatha (2008) </em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.letras-peregrinas.com/69/juegos-de-palabras/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Palabras IV &#8211; Conformismo</title>
		<link>http://www.letras-peregrinas.com/68/palabras-iv-conformismo/</link>
		<comments>http://www.letras-peregrinas.com/68/palabras-iv-conformismo/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 08 Feb 2008 19:31:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Agatha</dc:creator>
				<category><![CDATA[Palabras]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[cansancio]]></category>
		<category><![CDATA[conormismo]]></category>
		<category><![CDATA[decepción]]></category>
		<category><![CDATA[rabia]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.letras-peregrinas.com/68/palabras-iv-conformismo/</guid>
		<description><![CDATA[Y te piensas que sales a flote despues de tanto nadar. Nadar, nadar, nadar, es lo único que haces para surgir de las profundidades del abismo y cuando al fin llegas arriba una mano negra y pesada empuja tu cabeza hasta el fondo.
No puedes luchar, no importa lo bien que sepas nadar. La maldita mano [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Y te piensas que sales a flote despues de tanto nadar. Nadar, nadar, nadar, es lo único que haces para surgir de las profundidades del abismo y cuando al fin llegas arriba una mano negra y pesada empuja tu cabeza hasta el fondo.</p>
<p>No puedes luchar, no importa lo bien que sepas nadar. La maldita mano se encapricha contigo y se divierte con tus espasmódicos movimientos, disfruta sintiendo como intentas zafarte de su abrazo mortífero. Sientes la presión en el cuerpo, la falta de aire en los pulmones y la impotencia es la única sensación que te queda en el baúl. No hay salida, sabes que sucúmbirás por mucho que lo intentes y es entonces cuando relajas tus músculos y dejas que la costumbre se apodere de ti.</p>
<p>Sólo te queda esperar hundido a que el reloj marque el segundo final.</p>
<p><em>© Agatha (2008) </em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.letras-peregrinas.com/68/palabras-iv-conformismo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Querido alguien</title>
		<link>http://www.letras-peregrinas.com/56/querido-alguien/</link>
		<comments>http://www.letras-peregrinas.com/56/querido-alguien/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 19 Dec 2007 09:56:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Agatha</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[carta]]></category>
		<category><![CDATA[lector]]></category>
		<category><![CDATA[pensamientos]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.letras-peregrinas.com/56/querido-alguien/</guid>
		<description><![CDATA[Querido alguien:
Te sorprenderá que te escriba esta carta, al fin y al cabo ni siquiera nos conocemos, pero tenía la necesidad de hablar de ciertas cosas contigo. Cosas que no puedo hablar con la gente que conozco y que no deseo dejar sólo en mi pensamiento. Cosas que quiero hacer llegar a tu mente para [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span class="postbody"><strong><em>Querido alguien:</em></strong></p>
<p>Te sorprenderá que te escriba esta carta, al fin y al cabo ni siquiera nos conocemos, pero tenía la necesidad de hablar de ciertas cosas contigo. Cosas que no puedo hablar con la gente que conozco y que no deseo dejar sólo en mi pensamiento. Cosas que quiero hacer llegar a tu mente para que, al menos, te hagan pensar un poco.</p>
<p>Lo cómico de este asunto es que no se exactamente de que quiero hablar. Aqui, sentada en el asiento trasero de mi coche, dejo que mis dedos se deslizen por las teclas para sentirme acompañada. Siento tu presencia y me agrada. Tú simplemente estás aquí, no me juzgas, no me señalas, no me reclamas ni me miras con aire despectivo. Lo único malo es que en realidad ni me miras, pero no importa, no necesito más compañía en este momento que el saber que estas palabras llegarán a ti.</p>
<p>Siempre he dicho que no me importa lo que la gente piense de mi. Pero entonces surge una pregunta: ¿por qué, entonces, debo justificar mis actos? No hablo de que los demás me lo pidan, sino de esa necesidad que surge en mi de explicar el por qué de las cosas que hago. Si a nadie quiero agradar con mis acciones, entonces ¿por qué necesito explicarme? Tal vez es porque en el fondo nosotros somos nuestros peores jueces y esas explicaciones son para satisfacer la necesidad propia de sentir que hacemos las cosas como deben hacerse. Asi que en realidad si que importa lo que, al menos yo, pienso de mi. Siempre habrá alguien entonces a quien tengamos que rendir explicaciones, no podemos escapar de nosotros mismos.</p>
<p>Cuando hacemos algo que no se debe hacer nos avergonzamos de ello y buscamos mil excusas para tapizar el hecho en si y lo rodeamos de circunstancias “especiales” para intentar sentirnos menos culpables. Un sin fin de particularidades que hacen que lo que hacemos esté bien para nosotros, pero, cuando vemos que es otro quien hace las mismas cosas entonces está mal y no hay excusa posible para pensar de otra manera. Entonces medimos las cosas con distintas varas y al final nos llenamos la boca diciendo que somos seres justos y que lo que es para uno es para todos. Claro, eso es asi hasta que metemos la pata hasta el fondo del barro y formamos parte del “todos”. Entonces cambiamos de punto de vista y decimos que las cosas no son blancas y negras, sino que todo está en los matices. X circunstancia para una persona está bien siempre y cuando tenga los mismos matices que tuvo para nosotros. Así nos pasamos la vida engañándonos y creyéndonos virtuosos, cuando al final todos estamos más metidos en el barro de lo que queremos ver.</p>
<p>Te preguntarás, querido alguien, por qué te suelto todo este cuento, si ni nos conocemos. Precisamente por eso, porque no nos conocemos. Si dijera estas reflexiones a alguien conocido seguramente lo tomaría a personal y no podría concentrarse en las apreciaciones en si. Entonces todo el rollo no serviría de nada y simplemente dirían “este es otro más de sus rollos aburridos, da igual” y el caso es que no da igual. Precisamente por eso es que las cosas nunca cambian, porque siempre decimos que las cosas que preocupan a los demás dan igual. Si hay hambre en Africa, da igual porque a mi eso no me compete. Si hay empleadores explotadores, da igual, porque yo estoy cómoda con el trabajo que tengo. Si mi madre me necesita para charlar un rato y echar una partida de cartas, da igual porque yo estoy muy ocupada arreglándome para tratar de ligarme a un personajillo que seguramente sólo me busca para follar. Al final resulta que lo único que cuenta es lo que yo necesito, lo que yo quiero y lo que yo hago. Yo, yo, yo, yo y siempre yo. Y después nos preguntamos por qué estamos tan solos…</p>
<p>Disclulpame por la rudeza de algunas de mis palabras, este discurso no va por ti ni porque te crea egoista. No, no es eso, sólo reflexiono basándome en esas cosas que a veces digo y que luego lamento. El problema no son los demás, sino nosotros mismos, es por eso que para el resto del mundo nosotros también formamos parte de “los demás” ¡yo también soy parte del problema! Esas son las cosas que deberíamos decir más, porque lo más importante a la hora de solucionar un problema es encontrar qué lo causa. No sólo eso, debemos aportar algo a la solución de ese problema.</p>
<p>El egoismo nos aisla. No hablo de ese egoismo de “no te presto mi lápiz” ni el de “no hago donaciones”. Hablo del egoismo de no darnos nosotros mismos, de guardarnos de los demás, del quedarse las sonrisas y los gestos amables para uno. Hablo del no pensar en los sentimientos de los demás y encerrarnos en nosotros mismos, de pensar que sólo nosotros tenemos problemas, y, en caso de reconocer que no somos los únicos que tenemos problemas, pensar que los nuestros siempre, siempre, son más grandes y por ello sólo nosotros debemos ser comprendidos. Hablo del egoismo de no dedicar tiempo a hacer reir a un ser querido, hablo de esas pequeñas cosas que pueden cambiarle el día a una persona que camina a tu lado, como agacharse para recoger una moneda que se le ha caido al que estaba esperando a que cambie el semáforo y devolversela con una sonrisa de propina. Hablo de ese egoismo, ese que hace que nos volvamos seres aislados y huraños. Si no compartimos nuestros sentimientos, cómo podremos recibir los de los demás.</p>
<p>La vida es como una relación de pareja, de hecho, es la relación de pareja más importante que tenemos. Para hacer crecer el amor hay que alimentarlo con pequeños gestos. Pues lo mismo para nuestro noviazgo con la vida. Si queremos sentirnos amados por ella entonces tenemos que mimarla y consentirla con detalles. Es como celebrar un cumpleaños, es tu aniversario de novios con la vida, es una ocasión de alegría y de regocijo porque están juntos y porque gracias a ello tienes la oportunidad de ver como con el tiempo se realizan tus sueños. Pues esa relación se alimenta todos los días con nuestra actitud ante quienes nos rodean. Si somos seres amables y generosos, recibiremos a cambio lo mismo y nos sentiremos dichosos de vivir. Tal vez así nos sintamos menos solos y comencemos a curar esa herida que todos llevamos en algún rincón del alma. Tal vez asi no nos sentiríamos tan sólos. Sólos no somos nadie, necesitamos de los demás para mostrarnos en nuestra plenitud.</p>
<p>En fin, querido alguien, esta carta es el producto de mis reflexiones. Quiero compartir contigo esto porque es una forma de abrirme a los demás, se que leerás esto y que te sentiras afectado de algún modo por ello. Espero de corazón que la sensación que te deje esta carta sea agradable y que esbozes una ronrisa al terminar de leerla, o, al menos que algo de lo que he escrito hasta ahora te deje pensando. Si no, esta nota no habrá tenido ningún sentido.</p>
<p>Recibe de mi parte un caluroso abrazo. Has de saber que te aprecio sólo por haber tomado parte de tu tiempo para fijarte en mis letras. Me despido de ti con cariño y deseo que el resto de tu día sea agradable. Sin más nada que decir por el momento te dejo una imágen mía. Soy la chica que se sienta en la colina a ver el ocaso, siempre con una sonrisa en los labios.</p>
<p>Atte.</p>
<p>Agatha.</p>
<p><em>© Agatha (2007)<br />
</em></span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.letras-peregrinas.com/56/querido-alguien/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Gracias por tu presencia</title>
		<link>http://www.letras-peregrinas.com/53/gracias-por-tu-presencia/</link>
		<comments>http://www.letras-peregrinas.com/53/gracias-por-tu-presencia/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 14 Dec 2007 09:49:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Agatha</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[lector]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.letras-peregrinas.com/53/gracias-por-tu-presencia/</guid>
		<description><![CDATA[Hay dias que no son tan buenos, que quisiera que pasaran más rápido de lo normal, que me atacan con alguna tristeza o algún problema que me cuesta resolver. Son esos días los que se hacen largos y en los que la soledad parece fiel compañera, esa soledad buena a ratos pero enfermiza cuando se [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span class="postbody"><strong><span style="font-size: 18px; line-height: normal"></span></strong>Hay dias que no son tan buenos, que quisiera que pasaran más rápido de lo normal, que me atacan con alguna tristeza o algún problema que me cuesta resolver. Son esos días los que se hacen largos y en los que la soledad parece fiel compañera, esa soledad buena a ratos pero enfermiza cuando se obsesiona conmigo. No me gusta estar sola, pero cada noche, como hoy, el silencio es mi compañia.</p>
<p>Sin darme cuenta, alguien ha entrado a mi cuarto. Me susurra en el oido y reconozco su voz, tu voz. Esa voz ausente que llega más allá de mis oidos, esa voz que me acompaña cada vez que estas aqui, me reconforta saberte cerca. De pronto ya no me siento sola. Y ¿cómo sentirme sola? Te sientas y me hablas de ti, escucho todo lo que me dices, a veces te apoyo y otras me parece que dices locuras, a veces me haces reir y otras enfadar, pero eso fortalece ese vinculo que nos une. Te respondo a lo que me preguntas y a veces a lo que no preguntas tambien. Sin duda algunas de las cosas que digo son un poco tontas, pero bueno&#8230; no todo en la vida es serio ¿no?<br />
</span></p>
<p><span id="more-53"></span><br />
<span class="postbody">Despues de un rato charlando de todo pasamos a una conversación más profunda, me dejas ver un pedacito de ti y me deleito con lo que descubro, me pierdo entre los límites de tu imaginación, me dejo llevar por lo que tú me haces sentir. Es una sensación tan agradable desconectarme de mi mundo por un rato y entrar en un mundo que has creado tú, a veces para mi y otras simplemente para ti. Gracias por compartir ese trocito de ti conmigo. Me gustaría que ese momento fuera más largo pero llega el momento de volver a mi mundo, despues de recorrer una senda nueva mis sentidos perciben las cosas diferente y me quedo sin palabras, es tan dificil decirte todo lo que me gustaría, es dificil transmitir sensaciones como la emoción profunda, la tristeza, la calma, el amor, la ternura, la rabia, la esperanza&#8230; en fin, son sensaciones que casi nunca vienen solas y se agolpan unas sobre otras para tratar de ser las primeras en dejarse sentir, eso vuelve lo que siento tan confuso que solo me quedo en silencio contemplándote, satisfecha por compartir esta velada con alguien como tú.</p>
<p>Tú tambien me miras pensativo, a veces me dejas saber lo que piensas y lo agradezco. Son tantas las veces que me has reconfortado con tus palabras, que has logrado que una sonrisa brote de mi alma, que con tus acciones logras que en mis ojos se refleje la emoción que no puedo dejar de querer estar contigo, es por eso que todas las noches un poco de mi tiempo es para ti, para saludarte, hablarte, emocionarme contigo y a veces hasta abrazarte tierna y pausadamente.</p>
<p>Solo tengo para ti una palabra: Gracias. Gracias por tu presencia y por compartir conmigo un rincón en este espacio que cada noche me pone en contacto contigo. Gracias por convertirme en lectora querido escritor o querida escritora, gracias a cada una de tus palabras este pequeño mundo tan tuyo y mio cada día es más interesante.</p>
<p>Yo seguiré escuchándote noche tras noche, ¿seguirás tú deleitándome con tus palabras? Se que tu respuesta será un si.</p>
<p><em>©Agatha.</em> </span></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.letras-peregrinas.com/53/gracias-por-tu-presencia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Porque me ama…</title>
		<link>http://www.letras-peregrinas.com/47/porque-me-ama%e2%80%a6/</link>
		<comments>http://www.letras-peregrinas.com/47/porque-me-ama%e2%80%a6/#comments</comments>
		<pubDate>Wed, 28 Nov 2007 09:37:40 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Agatha</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[maltrato]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<category><![CDATA[resignación]]></category>
		<category><![CDATA[tristeza]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.letras-peregrinas.com/47/porque-me-ama%e2%80%a6/</guid>
		<description><![CDATA[Hace ya una hora que te espero. No sé bien por qué lo hago y sin embargo aquí estoy, sentada en el banco de siempre, más sola que la una, con cara de idiota, observando a la gente del parque, una madre con su niño paseando, unos adolescentes estrenando una patineta y un par de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span class="postbody"><span style="font-size: 18px; line-height: normal"></span>Hace ya una hora que te espero. No sé bien por qué lo hago y sin embargo aquí estoy, sentada en el banco de siempre, más sola que la una, con cara de idiota, observando a la gente del parque, una madre con su niño paseando, unos adolescentes estrenando una patineta y un par de parejitas, unos van de la mano y otros dos se comen a besos apoyados del farol, en fin… no se por qué tardas tanto.</span></p>
<p>Si te soy sincera a veces me siento como una cosa, una mujer de usar y tirar… es que si te fijas soy como esas vacunas de la gripe, cuando me necesitan vienen por mí, me usan hasta dejarme vacía y me echan al cesto de la basura… Bueno, al menos sirvo para algo ¿no? No sé a quien trato de engañar, esa excusa no me sirve de consuelo.</p>
<p>Dicen que ser bonita es una garantía de éxito. Siempre me lo creí, pero el éxito que he conseguido no lo quiero. Soy un trofeo de carne y hueso, una prenda que se exhibe a los amigos. Cuando ellos están llegan los abrazos, los besos y las risas. Todos tus amigos se mueren de la envidia, todos desean tu suerte, todos devoran con la mirada al mujerón con el que te acuestas… como si yo fuera una muñeca inflable.</p>
<p><span id="more-47"></span><span class="postbody"></span></p>
<p>Aquí, sentada, sola, pienso en que me enamoré de un imbécil que no me valora por lo que soy, sino por como me veo. Siempre ha sido igual, me dejo llevar por palabras bonitas y cuando me doy cuenta me estoy liando con otro hombre que solo piensa en meterme mano y llevarme a la cama. Me pregunto por qué siempre me sucedía lo mismo, yo solamente buscaba a alguien que me quisiera de verdad.</p>
<p>Una hora y media esperando. Suena el móvil y contesto pensando que eres tú, pero una voz femenina al otro lado del teléfono me desilusiona. Tras una corta charla cuelgo algo molesta, estoy harta de que mis amigas me digan que debo dejarte… a veces creo que tienen razón, pero cuando estoy contigo y me abrazas, me besas y me haces el amor me doy cuenta de que no puedo vivir sin ti, de que tu conducta es pasajera… debe ser el estrés del trabajo el que te ha alejado un poco de mi. Sé que en el fondo me amas como yo te amo a ti y que pronto volverás a ser el mismo de antes.</p>
<p>Pensar en las cosas bonitas que hemos vivido me hace sentir como una tonta por pensar que me usas o que sólo soy un trofeo para ti, si así fuera no te habrías casado conmigo. Te casaste conmigo porque me amabas… y aún me amas. Lo que pasa es que mis amigas me tienen envidia y por eso es que intentan separarme de ti y tratan de convencerme de que tú no me quieres y de que estás saliendo con otra mujer… ¿qué sabrán ellas? Ahora que lo pienso, no me extraña que la semana pasada te hayas puesto furioso cuando te hablé de lo que me dijeron… ¡qué mal me sentí cuando me pegaste esa cachetada! Pero sé que fue por mi culpa… nunca debí dudar de ti así, me la merecía.</p>
<p>Dos horas. Ya es de noche y ya pasó la hora que reservé en nuestro restaurante, ese donde me pediste que me casara contigo. ¿qué te habrá pasado? Te he llamado varias veces y no contestas… te habrás quedado de nuevo sin batería, ese móvil te da demasiados dolores de cabeza, espero que el nuevo te guste, es tu regalo. Muero de curiosidad por saber qué me regalarás tú. Últimamente ya no eres tan detallista conmigo, pero sé que esta vez será diferente.</p>
<p>No sé qué habrá pasado pero creo que mejor me voy a casa, ya es muy tarde y me da miedo quedarme sola en el parque… ¿cómo estarás? Que preocupación, seguro no pasa nada, debe ser que tuviste otra reunión de última hora, tu jefe es un pesado.</p>
<p>Suena el móvil de nuevo y esta vez eres tú. Hablamos poco y cuando cuelgo me entristezco, otra reunión que se prolonga… me hubiera gustado estar contigo esta noche para celebrar nuestro aniversario, no deberías trabajar tanto. Llego a casa y preparo mi cena. Ceno echada en el sofá, envuelta en mi bata y acompañada del televisor. Esperaba que este año fuera distinto, pero es igual al año pasado y al otro. Bueno, el trabajo es el trabajo, seguro que el año que viene es distinto, seguro que mañana llegas con unas rosas y una sorpresa para mi, se te notaba tan triste cuando hablamos, cuando me dijiste “no me esperes despierta corazón, sabes como son estas cosas, te prometo que mañana te compensaré, te amo” Bueno, mejor me voy a dormir, así le doy menos vueltas a la cabeza, mañana seguro es un día fabuloso y la pasamos fenomenal, seguro que se esmera para complacerme y para que me sienta como una reina, seguro que va a ser así porque me ama&#8230;</p>
<p><font color="#339966"><em><br />
<font color="#008000"><strong>“No hay peor ciego que el que no quiere ver”</strong></font></em></font></p>
<p style="text-align: center"><img src="http://www.letras-peregrinas.com/wp-content/uploads/2007/11/ojo1.jpg" alt="ciego" /></p>
<p><em> Agatha</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.letras-peregrinas.com/47/porque-me-ama%e2%80%a6/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Palabras III &#8211; Rutina</title>
		<link>http://www.letras-peregrinas.com/43/palabras-iii/</link>
		<comments>http://www.letras-peregrinas.com/43/palabras-iii/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 24 Nov 2007 09:12:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Agatha</dc:creator>
				<category><![CDATA[Palabras]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[cansancio]]></category>
		<category><![CDATA[pareja]]></category>
		<category><![CDATA[relato]]></category>
		<category><![CDATA[rutina]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.letras-peregrinas.com/43/palabras-iii/</guid>
		<description><![CDATA[Rutina:
8:00 am – Suena el despertador. 
Mi mano intenta a ciegas dar en el blanco y detener ese chirriante sonido que no me deja en paz. Abro los ojos a la fuerza y me incorporo sólo lo suficiente como para apagar el despertador. Miro al techo mientras mi cuerpo se prepara para levantarse de la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span class="postbody"><em><strong>Rutina:</strong></em></span></p>
<p>8:00 am – <em>Suena el despertador. </em></p>
<p>Mi mano intenta a ciegas dar en el blanco y detener ese chirriante sonido que no me deja en paz. Abro los ojos a la fuerza y me incorporo sólo lo suficiente como para apagar el despertador. Miro al techo mientras mi cuerpo se prepara para levantarse de la cama y desprenderse del calorcito que se esconde bajo las sábanas. Es una mañana de otoño, como todas las demás. Llueve al otro lado de la ventana y el clima ya no es dulce como lo fue en verano.</p>
<p>Mi blanco techo me deja la mente del mismo color, intento prolongar los “cinco minutos más” y me acurruco entre la mullida manta. Pero mis cinco minutos se acaban y debo salir de mi acolchada crisálida para comenzar el día. Menuda mariposa soy: despeinada, con cara de espanto, un par de grises ojeras bajo los verdes ojos y esa maldita espinilla que siempre aparece en el peor momento. Mejor no seguir mirando que me gasto.</p>
<p>8:30 am –<em> Tomo una ducha. </em><br />
<span id="more-43"></span><br />
<span class="postbody"><br />
Para comenzar las actividades diarias nada mejor que despojarse de los malos sueños con una ducha tibia. El resbalar del agua va despertando cada parte de mi ser de una forma tan sutil que ya no es tan desagradable tener que levantarse tan temprano. ¿De qué color es el agua? Me pregunto, y comienzo a divagar entre mis pensamientos matutinos, como todos los días. El agua es azul, asi aprendí a pintarla cuando era pequeña, cuando llenaba de azul las hojas de papel y decía que eran pedacitos de mar. Pero lo que yo no sabía era que el agua también podia ser negra, negra y misteriosa, tan negra que parece un enorme vacío imposible de llenar, es así como se ve el mar en las noches sin luna, inmenso, tétrico y capaz de engullirlo todo sin dejar rastro. Cuantas cosas distintas puede hacernos sentir la misma cosa.</span></p>
<p>9:00 am –<em> Preparo el desayuno. </em></p>
<p>Cereal con leche. Es mi desayuno habitual. Miro por la ventana y la lluvia es ahora más fuerte. Caliento la leche para recuperar un poco el calor que dejé bajo las mantas y desayuno con calma, en la cama, observándolo dormir. ¡Qué suerte tiene! No tiene que levantarse temprano. Tiene un sueño profundo, aún no se ha despertado, no nota mi ausencia en la cama. Una vez termino el desayuno, lavo los platos y me dispongo a salir de casa. Un beso al aire te deja el último aliento de mi presencia. Cierro la puerta sin decir adiós.</p>
<p>9:30am – <em>Me voy al trabajo.</em></p>
<p>Me resulta odioso conducir con esta lluvia, pero ya estoy acostumbrada, todos los días es así. Pongo la radio para que me acompañe un poco y tarareo mis canciones favoritas mientras sigo tras una fila de coches, todos igual de sosos, hasta llegar al trabajo. Busco donde aparcar y mi torpeza habitual para estos menesteres me hace perder diez minutos entre maniobra y maniobra para lograr dejar mi coche aparcado en un puestecillo que conseguí libre de casualidad. Él tal vez habría terminado en un par de minutos, pero yo aún no me acostumbro, siento que los demás coches se me suben encima y no me dejan moverme.</p>
<p>10:10 am – <em>Llego al trabajo. </em></p>
<p>Tras la reprimenda por los diez minutos de retraso me siento en mi mesa, un escritorio como el de los otros cien empleados que trabajan en la empresa y comienzo mi labor, tediosa y desmotivante de llamar por teléfono a una infinidad de personas para venderles cosas que nadie necesita. Uno tras otro discurren los “posibles clientes”. Tras unas 15 llamadas encuentro a alguien medianamente interesado en lo que digo y me deja terminar mi discurso aprendido. El trabajo es el trabajo dicen y todo trabajo es bueno, pero yo no opino lo mismo, mucho menos luego de tener que oir todos los insultos y malas palabras que me dicen quienes están al otro lado del teléfono. Ya pronto se acerca la hora del almuerzo.</p>
<p>1:30 pm – <em>Hora de comer. </em></p>
<p>Tengo apenas una hora para descansar la oreja. Cada día que pasa odio más este trabajo, cada día que pasa me asusto un poco más. Me asusto porque con el tiempo me hago más monótona y aunque odio lo que hago, cada día me acostumbro un poco más a ello, asi que mientras más tiempo pasa menos ímpetu tengo para cambiar. Como cualquier tontería de la cafetería de la empresa y busco un lugar donde sentarme un rato. Observo a la gente y me doy cuenta de que nadie mira a nadie, cada quien vive en su mundo y nada más les importa. Actúan como máquinas. Se levantan, se duchan, desayunan, se van al trabajo sin siquiera despedirse de quienes aman y luego se pasan la vida tras un escritorio frio y monótono, haciendo una tarea que, ni les gusta, ni satisface sus necesidades mínimas de reconocimiento y de realización personal. Luego dicen que no hay más nada que hacer, levantan los hombros y con gesto apesadumbrado y cara de hastío se levantan de sus incómodas sillas para echarse un bocado de pan a la boca. Quisiera tener el valor de gritar y largarme, de renunciar y de correr a casa a llenar de besos a mi amor, de pasar la noche haciendo el amor y riendo, de amanecer sin pensar en el día siguiente. Me siento atada. ¿qué puedo hacer? Eso lo responderé en otro momento, ahora tengo que volver al trabajo.</p>
<p>2:35 pm – <em>Vuelvo a la oficina.<br />
</em></p>
<p>Robotizada, me dirijo nuevamente a mi escritorio, descuego el teléfono y comienzo de nuevo la labor. Pienso en mandarle un mensaje, me pregunto qué estará haciendo, pero mejor lo dejo para después, ya hablaremos al llegar a casa.</p>
<p>8:00 pm – <em>Regreso a casa. </em></p>
<p>Se me hizo tarde de nuevo, otra vez me tocó hacer horas extras. Pongo música en el coche y me voy a casa. Hay algo de tráfico asi que llegaré aún más tarde. Tengo ganas de verlo. Esta tarde mientras comía vi a un par de chicos besándose mientras hacían la cola de la cafeteria y me acordé del tiempo que hace desde que él y yo no hacemos eso. Apenas nos hablamos cuando estamos en casa, estamos muy cansados del trabajo y no quedan ganas de nada más que de dormir, pero hoy tal vez sea diferente.</p>
<p>8:45 pm – <em>Llego a casa. </em></p>
<p>¡Al fin en casa! Me asomo para saludarlo y él me responde desde la ducha. Pienso en sorprenderle, tal vez me desnude y me meta en la ducha con él, seguro le agrada la sorpresa. Pero debo hacer la cena asi que cambio los planes y me voy a la cocina. Cuando sale del baño me ayuda a poner la mesa y nos sentamos a comer frente al televisor. Apenas intercambiamos palabras, hablamos del trabajo, del clima y de la cena del sábado. Recogemos la mesa y lavo los platos.</p>
<p>10:30 pm – <em>Voy a la cama. </em></p>
<p>Tuve un día muy pesado, como todos los otros días. Llego a la cama y él ya está allí, leyendo un nuevo libro que le recomendó un amigo. Yo hago lo mismo, tomo el libro de turno y leo unas cuantas páginas antes de que me venza el sueño. Entonces, cansada, cierro el libro y me acurruco en la manta. Me acerco a él y le deseo buenas noches. Un tímido beso es lo ultimo que recibo antes de que se duerma.</p>
<p>Me siento mal y no se por que. Quisiera que las cosas fueran de otra manera, que todos los días fueran diferentes, que las noches no fueran sólo para dormir y que él y yo siguieramos como hace diez años, como recién casados. Pero no es así y lo peor de todo no es eso, sino que somos nosotros mismos los que, con cada pequeño gesto, con cada “después lo hago” y con esa manía de no mirarnos a los ojos y sonreir, los que hemos cavado poco a poco el hueco donde estamos metidos.</p>
<p>¿hasta cuándo podremos aguantar?</p>
<p>No lo se, mis ojos ya se cierran solos, mañana será otro día, igual que hoy, igual que ayer, igual que antes de ayer…</p>
<p style="text-align: center;"><img src="http://www.letras-peregrinas.com/wp-content/uploads/2007/11/rutina.jpg" alt="rutina" /></p>
<p><em> © Agatha. (20 de Octubre de 2006)</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.letras-peregrinas.com/43/palabras-iii/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Palabras II &#8211; Magia</title>
		<link>http://www.letras-peregrinas.com/42/palabras-ii/</link>
		<comments>http://www.letras-peregrinas.com/42/palabras-ii/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 22 Nov 2007 09:12:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Agatha</dc:creator>
				<category><![CDATA[Palabras]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>
		<category><![CDATA[ciudad]]></category>
		<category><![CDATA[colores]]></category>
		<category><![CDATA[magia]]></category>
		<category><![CDATA[naturaleza]]></category>
		<category><![CDATA[parque]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.letras-peregrinas.com/42/palabras-ii/</guid>
		<description><![CDATA[Magia: 
Hace un par de semanas fui hasta el parque. Es un parque precioso, verde, fresco, plagado de pequeñas flores y de aves que acompañan con su canto. El verdor y la frescura de ese lugar se debe a que un río de aguas cristalinas baña la tierra y la limpia de las inclemencias del [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span class="postbody"><strong><em>Magia:</em> </strong></span></p>
<p>Hace un par de semanas fui hasta el parque. Es un parque precioso, verde, fresco, plagado de pequeñas flores y de aves que acompañan con su canto. El verdor y la frescura de ese lugar se debe a que un río de aguas cristalinas baña la tierra y la limpia de las inclemencias del hombre, que se empeña en moldearlo todo a su antojo, sin pararse a pensar en el equilibrio del mundo y de los seres que en él habitan..</p>
<p>Cuando me dirigía al parque dejé atrás las aceras de concreto y las calles mecánicamente rectas y, poco a poco, dejándome llevar por mis pies, me acerqué al suave serpenteo del agua que acariciaba las rocas, los árboles y la tierra que la acunaba. Entonces mi cuerpo dejó de ser sólo mío y pasó a ser una pequeña parte de ese entorno perfecto que me rodeaba y me invitaba a relajarme.</p>
<p>Mientras caminaba, mi cuerpo dejaba su grisaceo color atrás, junto a la selva de concreto de donde venía, la selva repleta de grises mates y brillantes, claros y oscuros, fríos y cálidos, pero todos ellos grises tristes y separados unos de otros, como las personas, que lentamente y sin percibirlo, se contagian de esa tristeza, se vuelven opacos y se aislan de todos en sus pequeños mundos de concreto. Entonces olvidan que forman parte de un mundo mucho más grande que está lleno de colores, donde el gris deja de ser triste porque no está sólo. Olvidan que fuera de sus cuadrados entornos hay algo más que otras paredes.</p>
<p><span id="more-42"></span></p>
<p>Por un tiempo yo casi olvidé los colores y me fui volviendo opaca, desde mi ropa hasta mis ojos, el brillo fue disminuyendo y mis colores perdieron lentamente su saturación, transformándome en una apagada escala de grises, fríos o cálidos, según la ocasión. Algunas noches fui solo un escueto alto contraste, pero la claridad del día me devolvía mi gradación de grises habitual. Fui una más del montón hasta que llegué a esta pequeña ciudad y descubrí el parque, al que ahora voy con frecuencia, cada vez que noto que mi cuerpo se torna grisaceo.</p>
<p>Así me ocurrió hace dos semanas. Vi mi piel y la noté apagada, me vi al espejo y mis ojos tenían esa expresión de costumbre y rutina que me abruma y mi boca comenzaba a desdibujar mi sonrisa y a plasmar una mueca indescifrable, entre el hastío y el aburrimiento. Todo mi ser se dibujaba entre lineas rectas y dramáticamente sosas. Así que mi mente, que aún conservaba algo de color, me puso alerta y envió a mis extremidades la orden de ponerse en marcha en dirección al parque.</p>
<p>Cuando llegué y mis pies tocaron el verde pasto se detuvo mi decoloración. A medida que caminaba, respiraba el aroma tan particular del río y la tierra húmeda, que se mezclaba con el aroma de las flores que abrían sus pétalos para impregnarse del calor del sol. Como ellas, yo abrí mis cinco sentidos, para recibir las bondades de tan hermoso lugar.</p>
<p>Mis oidos percibían el sonido del agua a su paso, el cantar de las aves, el crujido de la tierra bajo mis pies, el susurro del viento que mecía las ramas de los árboles y el chapoteo de los patos que se refrescaban en el río.</p>
<p>Mis labios saborearon las pequeñas frutillas que se escondían en el bosque y se refrescaron con el agua que brotaba entre las piedras, pura y cristalina.</p>
<p>Mi olfato se dejó seducir por el olor a campo y a pesca fresca que emanaba del río, por el perfume de las florecillas y las frutas y por el olor a tierra fresca y fértil que viajaba con el viento.</p>
<p>Mi piel se erizaba con el paso de la brisa y se dejaba acariciar por la frescura del agua y la calidez del sol, que lo observaba todo desde lejos.</p>
<p>Mis ojos se maravillaban con el festín de formas y colores que frente a mí se dibujaban. Se detenían con cada detalle, en el azul bañado de manchas blancas del cielo, en el verde azulado del agua, que dibujaba una linea serpenteante a lo largo del recorrido, en el marrón granulado de la tierra que se mezclaba con las lineas finas y verdes del pasto y con las motas de pequeños puntos blancos que rodean los círculos amarillos de igual tamaño, formando esas flores castigadas por los enamorados. También me detuve a observar las perfectas proporciones de los árboles que se erguían ante mí, árboles que se acompañaban y acariciaban rozando sus finas ramas, mientras sus hojas danzaban con el leve soplo del viento.</p>
<p>Ante tan apacible espectáculo mi cuerpo se relajó y se impregnó del color que a su alrededor hacía que todo rebosara de vida. Mi ropa se bañó del azul del cielo y del amarillo de las flores, mi piel se coloreó del marrón claro de la arena que se agrupaba en las orillas del río, mi boca se pintó con el color de las rosas y los tulipanes, mi cabello se enlazó con la brisa y ella le ofrendó pinceladas de madera joven, mis ojos se tiñeron del verde profundo que se desplegaba en la mayor parte del paisaje. Entonces, recostada en la hierba, fui parte de ese todo y dejé de setirme sóla. Todo mi ser percibía esa sensación indescriptible que se experimenta cuando te sientes amado y allí, acurrucada en ese entorno lleno de paz, me sentí llena de color por dentro. En mi interior brillaban, aún con mayor intensidad, los colores. Entonces sonreí.</p>
<p>Pero inevitablemente mi visita llegaba a su fín y debía regresar a la selva de concreto, asi que tomé una bocanada de aire puro y emprendí mi regreso. Ahora ya no era gris, estaba llena de color. A mi paso la gente me observaba extrañada, no me reconicían cuando me miraban porque era distinta de ellos, ya todos habían olvidado qué es el color. Pero yo no me entristecía porque en el parque había recordado que, aunque los demás lo olvidaran, todos formamos parte de un todo, y, por eso, no estamos solos.</p>
<p>Hoy, despues de dos semanas, comienzo a notar mis dedos opacos, así que me despido de vosotros. Con su permiso (o sin él) me retiro, voy a llenarme de color al parque.</p>
<p style="text-align: center;"><img src="http://www.letras-peregrinas.com/wp-content/uploads/2007/11/colores.jpg" alt="Colores" /></p>
<p><em>© Agatha. (2007)<br />
</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.letras-peregrinas.com/42/palabras-ii/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Palabras I &#8211; Locura</title>
		<link>http://www.letras-peregrinas.com/13/palabras-i/</link>
		<comments>http://www.letras-peregrinas.com/13/palabras-i/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 31 Aug 2007 08:37:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Agatha</dc:creator>
				<category><![CDATA[Palabras]]></category>
		<category><![CDATA[Relatos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.letras-peregrinas.com/?p=13</guid>
		<description><![CDATA[Locura:
Ella observa sentada en la rama de un árbol. Mira a la gente que pasa bajo sus pies presa de una profunda curiosidad. Día tras día pasa horas allí observando, preguntándose a dónde irán todas esas personas, por qué llevarán tanta prisa, qué irán a hacer, quién las estará esperando. Aún nadie nota su presencia [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em>Locura:</em></strong></p>
<p>Ella observa sentada en la rama de un árbol. Mira a la gente que pasa bajo sus pies presa de una profunda curiosidad. Día tras día pasa horas allí observando, preguntándose a d<em>ó</em>nde irán todas esas personas, por qué llevarán tanta prisa, qué irán a hacer, quién las estará esperando. Aún nadie nota su presencia y ella los ve a todos. Se pregunta entonces si acaso existe, o si sólo existirá cuando alguien alce la mirada y la encuentre.</p>
<p>De pronto siente una profunda tristeza, pues piensa que tal vez no existe. No forma parte de nadie, no va a ningún lugar, nadie la espera, nadie la extraña, nadie la necesita, nadie la conoce… nadie.</p>
<p>Entonces piensa que si tuviera una misión, una tarea pendiente, un lugar que visitar o algo que hacer, existiría, pues entonces sólo ella podría ocupar ese lugar o realizar esa tarea que le corresponde. Pero un escalofrío la recorre al darse cuenta de que no tiene nada que hacer, no hay nada que visitar, nada le ha sido encomendado… nada.</p>
<p>Es por esa razón que está en la rama del árbol viendo a la gente pasar, porque no es nadie y no tiene nada que hacer. Nada, nadie, son palabras que la persiguen y la hacen concluir que definitivamente ella no existe, que es un ente etéreo, que puede verlo todo pero no puede ser vista. Nadie la ve, nada es para ella. Pero a ella no le gusta eso, quiere existir, lo desea por encima de todo.</p>
<p><span id="more-13"></span></p>
<p>Sentada en su fría rama y con la vista fija en sus pies descalzos se pregunta qué debe hacer para existir, para dejar de ser etérea. Tras discurrir un rato y analizar la situación observa que la gente está muy lejos y piensa que, tal vez, si se acercara más a ellos, alguien podría verla. Si alguien la viera entonces dejaría de ser etérea. Es por ello que decide que la forma más sencilla de existir es bajar del árbol y acercarse a la gente.</p>
<p>Así lo hace. Ella separa sus manos de la rama al tiempo que se impulsa hacia el frente. Mientras se acerca al piso sonríe, se aproxima a la gente. Siente que se acerca rápidamente al lugar donde tiene la posibilidad de cumplir su deseo.</p>
<p>Dolor. Un intenso y punzante dolor se apodera de ella, cada parte de su cuerpo se queja y ella se pregunta si eso forma parte del comienzo de su existencia, se pregunta si así se siente el nacer, en su interior cree en eso. Está naciendo.</p>
<p>El dolor empieza a remitir y ella intenta abrir los ojos, pero de pronto se siente muy cansada, sus ojos permanecen cerrados, sin embargo sus oídos perciben ruido, gente. La gente hace más ruido del que ella creía, le parece escuchar unos gritos y unas voces que parecen decir una palabra… le cuesta entender lo que oye, apenas distingue los sonidos entre los gritos. Se concentra en una voz cercana. ¡Una ambulancia! Eso es lo que repite la voz que está más cerca de sus oídos.</p>
<p>Pero ella no se conforma con oír, quiere ver lo que pasa, confirmar que ha nacido al fin, que ya no es etérea. Hace un esfuerzo por abrir los ojos. Su cuerpo es más pesado que cuando se encontraba en su rama y podía hacer bailar sus pies o mover su cabeza o sus manos sin problema. Ahora parece que un imán le impide moverse. Ella comprende al fin lo que le sucede, se da cuenta de que su cuerpo tiene un nuevo peso, que sus movimientos son torpes porque no está acostumbrada a él, que solo necesita un poco de concentración y de tiempo para aprender a moverse nuevamente. Se concentra y después de varios intentos logra abrir un poco sus ojos. Hay algo borroso frente a ella, muy cerca de su rostro. Intenta enfocar y se sorprende al descubrir que a unos centímetros está otro rostro, que hay unos ojos mirándola y una boca hablándole. Ella se emociona, alguien la ve, ya no es etérea. Ha nacido, existe. Su rostro dibuja una mueca y mientras sus ojos se cierran, ella sonríe. Oscuridad. Frío. Silencio.</p>
<p><em>Al día siguiente todos en la ciudad hablaban de ella, de la chica que se tiró del balcón de un tercer piso, de cómo la ambulancia legó tarde, de cómo aquél buen hombre intentó ayudarla pero no pudo hacer nada… Lo que la gente no sabe es que aquel buen hombre hizo más que ninguno por ella, que la hizo existir, que dejó de ser etérea gracias a que el la vio. Sólo en ese momento, ella fue feliz.</em></p>
<p><a href="http://www.letras-peregrinas.com/13/palabras-i/tormento-y-paz-2/"title="locura" rel="attachment wp-att-38"  ></a></p>
<p style="text-align: center;"><a href="http://www.letras-peregrinas.com/13/palabras-i/tormento-y-paz-2/"title="locura" rel="attachment wp-att-38"  ><img src="http://letrasperegrinas.wordpress.com/files/2007/08/golden-city.jpg" border="0" alt="locura" /></a></p>
<p><em>Agatha (01/04/2006)</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.letras-peregrinas.com/13/palabras-i/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Tormento y paz</title>
		<link>http://www.letras-peregrinas.com/39/tormento-y-paz/</link>
		<comments>http://www.letras-peregrinas.com/39/tormento-y-paz/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 14 Aug 2007 14:44:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Agatha</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.letras-peregrinas.com/?p=39</guid>
		<description><![CDATA[Aquí estoy de nuevo, riendo… ¿o tal vez llorando? No lo se, no tengo ya más lágrimas así que para mi reír o llorar es lo mismo. Últimamente he tenido bastantes problemas en el trabajo, en el instituto, con mis amigos y mi familia. No quiero ver a nadie, por eso vine a visitarte, necesito [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aquí estoy de nuevo, riendo… ¿o tal vez llorando? No lo se, no tengo ya más lágrimas así que para mi reír o llorar es lo mismo. Últimamente he tenido bastantes problemas en el trabajo, en el instituto, con mis amigos y mi familia. No quiero ver a nadie, por eso vine a visitarte, necesito estar sola y tú eres el único con quien puedo estar sola y no estarlo. Sabes escuchar tan bien… no dices nada, sólo dejas que me desahogue y luego me reconfortas con tu silencio, ¿O acaso me hieres? No lo se, mis heridas son de las que no se ven, sólo están ahí calladas, asi que ¿cómo saber si me hieres?</p>
<p>Como poco y duermo menos, mi cuarto me da miedo, mis sábanas no son de acero, no me siento segura ni entre esas cuatro paredes. Pero, ¿Cómo sentirme segura allí? No puedo cerrar los ojos, me amenaza el techo, siento que se me viene encima, como aquella noche ¿Recuerdas? Supongo que la recuerdas muy bien, como yo. Precisamente porque la recuerdo ya no duermo.</p>
<p><span id="more-39"></span></p>
<p>Me dicen que tengo una depresión crónica. ¡Ja! ¡Claro que no! Tu sabes que no, lo único que tengo es necesidad de tomarme unas vacaciones, para poder estar más tiempo contigo. Cuando quise tomarlas no me dejaron, ¿Por qué?, si yo solo quiero estar más cerca de ti. Bueno, al menos pude estar diez días contigo, lástima que no pudieron ser más, hablamos de tantas cosas, en esa ocasión también hablabas tú. Sabes que regresé porque tú me lo pediste, se que mi familia me quiere y mis amigos también, pero yo quería estar contigo, ¿Por qué no me dejaste? A veces creo entender por qué pero nada de lo que me dijiste y nada de lo que vivo me sienta bien si no estás conmigo. Por lo menos aún puedo venir, a escondidas, a verte aquí. Me dijiste que siempre podría visitarte y eso hago, no quiero que te sientas solo, pero es que ahora es más difícil hacerlo, no puedo creer que me lo hayan prohibido, supuestamente porque me hace daño, ¡Ja! ¡me río de ellos! Si solo aquí contigo me siento tranquila.</p>
<p>Hoy nadie sabe que vine, puedo pasar todo el día contigo, abrazarte como antes y recostarme entre tus brazos, aunque ahora no me dan el mismo calor que antes, a veces hasta me parece que eres de piedra, pero no, no lo eres. ¡Te amo tanto corazón! No me vas a creer cuando te cuente, el otro día vino Julián hasta la casa y en vez de preguntar por ti como hacía siempre me invitó a cenar, le dije que te estaba esperando y me dijo que te esperaba en vano, que ambos sabíamos que no ibas a venir, pero no lo escuché, el no sabe nada, ¡nadie sabe nada! por eso tengo problemas con mis amigos… se empeñan en decir cosas que no son, en hacerme creer que ya no existes. ¿Cómo van a decir eso? ¿Acaso no ven que estas aquí? No los entiendo.</p>
<p>¡No puede ser! ¿Cómo se enteraron de que vendría? Ya vinieron a buscarme amor, no me quiero ir y lo sabes, perdóname por tener que irme así sin siquiera despedirme como debo, perdóname… ¡Perdóname por no poder amarte! Sabes que lo deseo pero mi cuerpo ya no reacciona, esa noche mi cuerpo se congeló… y el tuyo también. ¿Cuándo vas a volver a casa? Se que la pasamos mal esa noche, pero ya todo pasó, yo me estoy recuperando, de hecho el médico me dijo que podía volver a quedar embarazada, ¿No te alegra? Se que te emocionaba tener a nuestro bebé, se iba a llamar Santiago, como tú, pero podemos intentarlo de nuevo, solo tienes que volver a casa&#8230; ¡Vuelve por favor! Te extraño demasiado, ahora solo tú puedes entenderme. ¿Qué tengo que hacer para que vuelvas? ¡Ya se! Hoy no pienso irme amor, ya no. Si tu no vienes a casa entonces yo me quedo contigo, ahora si vamos a estar siempre juntos. Te amo.</p>
<blockquote><p>Y allí María deslizó aquel filo por su cuello, un hilo de sangre se deslizó por la piedra gris que marcaba un nombre: Santiago Gutierrez Montilla y una fecha 14/02/2004. María ya nunca más estaría lejos de él. Ahi, mientras su familia se acercaba se le fue la vida por el río que su sangre dibujaba, todos lloraban menos ella que, por primera vez en un año, dibujaba una sonrisa en su rostro, por fin estaba en paz. Sus padres lloraban y trataban de detener la sangre, pedían ayuda, pero ella era feliz, la felicidad que le arrebataron los matones aquella noche que tomaron su cuerpo sin autorización volvía a reunirse con ella. Se reunió con Santiago, que murió tratando de evitar lo que de igual modo sucedió y con ese bebé que nunca conoció el mundo a causa del enorme daño que sufrieron su vientre y su alma aquella trágica noche. Por fin María encontró paz en los brazos de su amado, una paz eterna. Nunca más estarían separados, sus nombres marcados en la misma piedra firmaban su pacto eterno.</p></blockquote>
<p><a href="http://letrasperegrinas.wordpress.com/?attachment_id=35" rel="attachment wp-att-35" title="Tormento y paz" onclick="javascript:urchinTracker ('/outbound/article/letrasperegrinas.wordpress.com');"></a></p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://letrasperegrinas.wordpress.com/?attachment_id=35" rel="attachment wp-att-35" title="Tormento y paz" onclick="javascript:urchinTracker ('/outbound/article/letrasperegrinas.wordpress.com');"><img src="http://letrasperegrinas.wordpress.com/files/2007/08/calma.jpg" alt="Tormento y paz" border="0" height="60" /></a></p>
<p><em>©Agatha (2005)</em></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.letras-peregrinas.com/39/tormento-y-paz/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Amanecer contigo</title>
		<link>http://www.letras-peregrinas.com/35/amanecer-contigo/</link>
		<comments>http://www.letras-peregrinas.com/35/amanecer-contigo/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 09 Jul 2007 12:20:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Agatha</dc:creator>
				<category><![CDATA[Relatos]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.letras-peregrinas.com/?p=35</guid>
		<description><![CDATA[Viernes.
No sé como comenzar a escribir, sólo tengo deseos de hacerlo y no encuentro la frase que dé comienzo a esta historia que hoy quiero plasmar en el papel, será porque apenas ahora comienzo a creer que no estoy soñando.
Mis pies vuelven a pisar los caminos angostos que una vez recorrí, cuando nosotros, niños aún, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span class="titulo"></span><strong><em>Viernes.</em></strong></p>
<p>No sé como comenzar a escribir, sólo tengo deseos de hacerlo y no encuentro la frase que dé comienzo a esta historia que hoy quiero plasmar en el papel, será porque apenas ahora comienzo a creer que no estoy soñando.</p>
<p>Mis pies vuelven a pisar los caminos angostos que una vez recorrí, cuando nosotros, niños aún, sólo los veíamos como una cosa entre todas las que formaban un pueblo cualquiera. Todos los caminos eran iguales, todas las cosas eran un juguete con el que pasábamos horas divirtiéndonos. Sin embargo, este pueblo siempre significó algo más para mi. Sin saberlo, sus casas, sus caminos y sobre todo su gente calaron hondo en mis recuerdos y siempre me hicieron esperar un regreso, siempre me hicieron desear volver.</p>
<p>Lo que antes no parecía significar nada, ahora me sorprende por todo lo que me transmite, sin necesidad de palabras ni de extensas explicaciones, a veces sólo un tibio rumor del viento o una suave caricia del sol estremecen mi piel y arrancan de mis labios una sonrisa tranquila y relajada. Cada piedra del camino me conduce por una vía, por una ensoñación diferente, casi puedo ver a unos metros de mi a los niños que fuimos jugando y gritando por la plaza, corriendo unos tras los otros inventando una nueva forma de jugar fútbol. Casi puedo ver nuestras sombras juntarse, marcando el preludio de lo que vendría. Ahora siento que el tiempo fue sabio y que siempre supo que el andar de las cosas me llevaría a esto.</p>
<p><span id="more-35"></span></p>
<p>Miro al cielo y veo la pureza en las nubes, en mi andar tropiezo con un banco de piedra que no es en realidad eso. Ese banco de piedra fue refugio de mis sueños y de mis secretos. Fue mi cómplice y amigo, fue mi compañero cuando estaba sola, fue mi diario y a él le contaba lo que sentía mientras miraba a ese cielo infinito, que no ha cambiado de color como lo hice yo. Hoy me siento en ese banco y a mis oidos llega un rumor, el rumor de mis palabras de niña llenas de ilusiones, llenas de deseos de regresar y de ser felíz en este lugar tan plácido, donde aprendí como sonaba mi risa y donde conocí tambien el sabor de una lágrima. Aqui supe que las lágrimas de alegría saben distinto que las de tristeza, unas más dulces y las otras más amargas, como los reencuentros y las despedidas.</p>
<p>Desde este lugar puedo ver por completo la plaza, esa que fue testigo de nuestros juegos y de los juegos de todos los niños que aqui crecieron. Aqui, sentada en mi banco, puedo sentir como la alegría de todos esos chiquillos se mete en mi cuerpo, y despierta en mi el deseo de jugar que teníamos de pequeños. Me levanto y atravieso la plaza impregnándome con esa frescura de la niñez, esa que con el pasar de los años se llena de polvo y a veces nos hace olvidar que fuimos felices y que siempre podemos serlo. Me desempolvo un poco y me acerco a la fuente para refrescar aún más esos bellos recuerdos. Mientras avanzo se tropieza conmigo una imágen que me hace sonrojar, roza mi piel una caricia vieja pero llena de cariño, llena de un no se qué que aún no conocía; con el pasar del tiempo descubrí que se llamaba amor. Con una de mis manos toqué esa parte de mi piel que recibió la inesperada caricia, justo arriba de mi codo… pude sentir por un momento el calor que transmitía esa mano, vagabunda y tímida, que me acarició aquella vez.</p>
<p>Luego de una nueva sonrisa llego a la fuente. Agua cristalina y perfecta se desliza por la salida de piedra, un chorro de frescura cae a ese pequeño mar de sensaciones de antaño. Mi mano se acerca al agua y se deja envolver por su fria perfección. Hago lo mismo con la otra mano y llevo un sorbo del puro líquido a mi boca. El contacto del agua con mis labios resucita mi primer beso, húmedo, tibio y temeroso, lleno de ganas y de incertidumbre, ese beso tan inesperado, que surgió de una batalla de agua. Recuerdo que intentabas detenerme y que, tras un leve forcejeo, tus brazos me rodearon para evitar que siguiera mojándote. Recuerdo también el momento en el que las risas cesaron, cuando de pronto nos vimos por primera vez tan cerca el uno del otro. En ese momento me di cuenta de que tu calor me agradaba, de que tu contacto me hacía temblar, de que saberme indefensa ante tu abrazo me coloreaba las mejillas. La fuente fue testigo silenciosa, como nosotros, del momento en el que nuestras miradas se cruzaron y se creó un lazo entre los dos que ya no se rompería. Ella, como tú y yo sentía nuestro nerviosismo mientras te acercabas torpemente a mi, mientras humedecía mis labios sin saber exactamente por qué. Ella, la plaza, las casas, el banco y los caminos del pueblo se desvanecieron por unos minutos, esos minutos en los que nuestros labios se encontraron y con una suave presión se fundieron en eso tan mágico que se llama beso. Aquí, sintiendo el frio contacto de las piedras de la fuente, mis labios arden cuando recuerdo la calidez de tus labios sobre los mios, la tensión de mi cuerpo por los nervios y el temblor de tus manos, que inseguras,  subieron de mis brazos hasta mi cuello y estremecieron todos mis sentidos, mientras ese contacto tan simple y tan perfecto se prolongaba por  un inolvidable minuto, que para mi fue hora y que deseé fuera eterno.</p>
<p>Me levanto de la fuente y prosigo mi camino, está atardeciendo y comienzan a pintarse de rosa las nubes. En mi caminar me dirijo sin planearlo a un claro pintado de verde, bañado de suave grama. Ahí me siento y me embriago de ocaso. Me empapo de esa danza de colores que bailan por el cielo y poco a poco lo pintan de azúl oscuro. Me dejo llevar y te veo a mi lado hablándome de los muchachos, de las fiestas de la semana y me entretengo con tu conversación, respondo a tus comentarios y disfruto de esa velada fantástica, de esa cita diaria con nuestros ocasos. Primero eras un niño y ahora eres un adolescente. A medida que anochece te vuelves un joven apuesto y lleno de ilusiones. Eramos iguales entonces. Cada vez que partía nos despedíamos allí, cada vez que regresaba me esperabas en ese claro y nuestra conversación fluía como si el tiempo no nos hubiera alejado. Cada vez deseábamos con más fuerza que no existiera un nuevo adiós. Recuerdo que aquella vez pensamos que no lo habría. Nos equivocamos, tuve que marcharme una vez más, pero nuestros caminos seguían atados, nuestras sombras ya se habían unido para no separarse jamás, aunque nosotros no lo sabíamos. Mi mente juega conmigo y me hace verte recostado en mi muslo mirándome y diciendome que volvería y que no nos separaríamos nunca… yo sonreía pero temía que eso que decías nunca se cumpliera. El ocaso siempre acababa y la noche comenzaba su reino y nuestras sombras no exixtían en la oscuridad, ¿Cómo podrían encontrarse entonces?</p>
<p>Miro la hora y emprendo el regreso a casa, ya es tarde y debo descansar, mañana será un largo día. A medida que camino veo como detrás de mi se comienza a formar una tenue sombra. Miro hacia arriba y el cielo se llena de brillantes joyas para iluminar mi camino de regreso. Sonrío una vez más. Paso junto a tu casa y observo tu ventana… sé que estás allí ahora, descansando y esperando la mañana. Dos pasos más y estoy frente a la bodega, testigo y cómplice de la entrega de nuestros cuerpos una improvisada noche, la noche en la que nuestras almas se fundieron en una locas de amor. Desde ese momento mi alma permaneció junto a ti y tu alma me acompañaba en todo momento. Fuimos uno en nuestro abrazo interminable, nuestros cuerpos encajaron perfectamente y la noche nos cobijó en silencio. Esa bodega que para otros era solo un lugar oscuro y vacío, para mi era el refugio de nuestro juramento, era el rincón donde depositamos nuestras últimas esperanzas, donde callados gritamos al infinito que nunca nos separaríamos.</p>
<p>Llego a casa y me dispongo a dormir, ya todos se acostaron. Esa vieja casa te recibió la última noche que dormí en ella y nos cobijó en nuestra última charla antes de partir. Pensé que nunca volvería. Pero hoy veo esas paredes y sólo sentir su tacto me hace notar nuevamente que no estoy soñando y que finalmente regresé. Hace seis meses que llegué aqui y apenas ahora me doy cuenta de que no es un sueño, apenas ahora, envuelta entre las sábanas me doy cuenta de que mañana mi grito será escuchado.</p>
<p><strong><em>Sábado.</em> </strong></p>
<p>Aún no es de día, aún nadie ha salido de su habitación, todos en casa duermen, menos yo. Se supone que no debo salir… dicen que es de mala suerte, pero ya no me preocupa, la suerte no volverá a ser mala para mi. Me visto con calma, dedico el tiempo justo a cada prenda para que todo encaje, para que cada pieza esté en su lugar. No dejo de pensar en ti mientras me dejo llevar por este ritual. Deslizo mi vestido y lo ajusto y dejo los zapatos para luego, los llevaré en la mano hasta que salga de casa, no quiero despertar  nadie. Escribo una nota para que todos sepan que no faltaré a la gran cita.</p>
<p>Salgo de casa y me subo a los zapatos de tacón, una muestra más de que la niña que correteaba por estos caminos ha crecido. Despues de todos estos años y de todas mis vivencias, hoy confirmo nuevamente que mi vida sin tí nunca tuvo sentido, que el habernos extrañado tanto fortaleció nuestros lazos y consolidó lo que pudo ser sólo un amor infantil. Cada vez que regresaba nuestras sombras se aferraban con más fuerza y ahora se niegan a separarse.</p>
<p>A medida que mis pasos me acercan a tu casa veo una sombra que cobra tu forma. Allí estás, esperando por mi. Tu rostro, como el mío reflejan la euforia que nos embarga, nuestra felicidad opaca al sol. Vistes de negro, un traje que está hecho sólo para ti. Esperas con las manos en los bolsillos y esa apariencia misteriosa que tanto me gusta. No olvidaste nuestra cita, nuestro momento ha llegado. Tomas mi mano y nos dirigimos a nuestro claro aún en medio de la oscuridad. Al llegar, abrazados, vemos como el cielo comienza a teñirse de naranjas.</p>
<p>Allí, en nuestro rincón secreto, uno frente al otro, tú de negro y yo de blanco, nos juramos amor eterno, ese que una y mil veces defendimos de las burlas de la gente, ese amor que en muchas ocasiones creímos imposible. Sin importar los años que pasábamos lejos, cada vez que nuestras miradas se cruzaban sentíamos que nada cambiaba entre nosotros, nuestro amor creció como crecieron nuestros cuerpos, nuestros sueños y nuestras ansias de alcanzarlos juntos. Nuestras vidas permanecían unidas por ese lazo invisible que nuestras sombras sellaron hace más de quince años.</p>
<p>Sin necesidad de más palabras que un te amo, un profundo y largo beso, esta vez seguro y arrollador, capaz de atravesar cualquier dificultad con tal de llegar a su destino, nos une definitivamente mientras el amanecer sella nuestro juramento. Nunca más el ocaso nos arrebatará la posibilidad de sentirnos cerca, de estar piel con piel. El amanecer nos abre las puertas de nuestra nueva vida juntos, esa en la que el sol permanecerá en lo alto para mantener unidas tu sombra y la mia. Abrazados, nos quedamos en ese claro disfrutando en silencio de nuestra compañía, esperando la hora justa para hacer nuestra aparición ante el mundo como lo que somos, uno.</p>
<p>Tras las puertas de la iglesia todos los invitados deben esperan ansiosos, se preguntarán que esta pasando, por que no estamos allí, por qué desaparecimos justamente hoy sin más aviso que una nota. Cuando escucharon ruido tras ellos voltearon y sus miradas mostraron la sorpresa al vernos entrar juntos a la iglesia, camino al altar, acompañados por la marcha nupcial que comenzaba a sonar. No podía ser de otra forma, nosotros no eramos dos seres, nunca lo fuimos. Nadie tenía que entregarme en tus manos porque ya era tuya y tú eras mío y por eso estábamos allí, en frente del altar, para hacer finalmente público ese juramento de amor que desde niños, desde ese primer beso, mantuvimos en secreto.</p>
<p><a href="http://letrasperegrinas.wordpress.com/?attachment_id=31" rel="attachment wp-att-31" title="Amanecer" onclick="javascript:urchinTracker ('/outbound/article/letrasperegrinas.wordpress.com');"></a></p>
<p><em>©Agatha. (2005)</em></p>
<p style="text-align:center;"><a href="http://letrasperegrinas.wordpress.com/?attachment_id=31" rel="attachment wp-att-31" title="Amanecer" onclick="javascript:urchinTracker ('/outbound/article/letrasperegrinas.wordpress.com');"><img src="http://letrasperegrinas.wordpress.com/files/2007/07/amanecer.jpg" alt="Amanecer" border="0" /></a></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.letras-peregrinas.com/35/amanecer-contigo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>4</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
