La entrega de los distantes
En la oscuridad de la noche me encuentras y me enciendes.
Mis manos dejan de ser mías para ser tus enviadas.
Tomas, tocas, pueblas de caricias tuyas mis rincones
y me envuelves en un círculo de lujuria absoluta.
Cierro los ojos y mi placer se vuelve música.
Tus dedos se sumergen en rincones prohibidos,
oyes que en mi garganta se destroza un gemido,
de mis labios recoges los suspiros que se escapan.
Posesa por tus caricias, sintiendome solo tuya
un inmenso placer desgarra todo mi cuerpo,
me entrego a la corriente sin rumbo de tu mente
y al ritmo de tus palabras en mi oido, me estremezco.
Tus manos ya son las mías y te buscan con descaro,
en esta batalla loca los dos somos contendientes.
Tu cuerpo reacciona a mi mando y te pierdes,
tu piel se enciende en llamas esperando mi contacto.
Lentamente me deslizo por tu mar y por tus tierras,
y mis dedos vagabundos vuelven loco tu recato,
descienden llanuras infinitas para encontrar la frontera
donde la cordura se pierde ante un cálido contacto.
Arriba y abajo por tu ser camina el éxtasis,
sigue la ruta que mi boca traza en busca de tu boca.
Me encadenas a tus besos suaves y ardientes
mientras dos seres distantes se funden en la aurora.
Antes dos y ahora uno, nuestros cuerpos se entrelazan,
se funden por un momento en medio de la tormenta.
El climax nos envuelve entre sus violentas olas
y la noche nos encierra en un abrazo interminable.
Abro los ojos y observo tu sonrisa taciturna.
Nuestras manos, antes de otro, ahora vuelven a ser nuestras,
la distancia nos separa y de nuevo se hace inmensa
y la noche se calma y nos mira desde lejos.
©Agatha (2005)
Posted in Poemas

November 19th, 2007 at 4:46 am
Intenso, profundo y muy emotivo, me encanta lo que transmiten estos versos.
Un biko! No dejes de escribir.