Cansancio.
Susurrando, galopante,
llegas y te metes en todo.
Cada minuto se vuelve sordo,
todo cae, y estoy sola.
Puñal traicionero eres,
engañas con dulce tono,
aqui estoy blanda y sin forma
sucumbiendo a tu legado.
Maldito el dia que llegaste,
nunca debieron abrir tus puertas.
Llegas, manchas, envenenas,
todo lo ensucias con tu nombre.
Nada hago por tocarte
y tu tocas sin reparo,
solo anhelo tener hambre
de libertad para odiarte.
Duende de sombra implacable
dejame, dejalo, ¡vete!
en sus venas te desangras
y le ensucias el alma.
Maldito el amor amado,
rencor guardado en la cama.
Solo quiero gritar todo,
ya no quiero decir nada.
Culpa tuya el desengaño,
mis manos están vacías.
Nada tengo que ofrecerte,
ya todo te lo llevaste.
Solo vete, no hay más llanto.
La sangre se te envenena.
No pretendas que hoy callada
acepte una condena ajena.
Agatha. (2005)
Posted in Poemas
